Dualidad Reflectiva

En cierto sentido, el otoño es el atardecer del año, cuando el sol cae y con él la temperatura que anuncia la oscuridad venidera. Atrapado entre dos momentos plenos, día y noche, el atardecer figura como una transición simbólica que provee a la naturaleza de momentos únicos en los que flora y fauna se encuentra en dos estados a la vez. Es ese momento de dualidad que este espejo representa, intercalando los materiales de tal manera que ninguno tiene prevalencia sobre el otro.

La disposición de las líneas sigue un orden aleatorio, inspirado en aquel tiempo del día en el que muchos animales también transitamos de hábitos y entornos; aunque cada vuelta del sol se repitan ciertos patrones, son a su vez distintos, cada cierre de ciclo un mundo de experiencias en las que se deja atrás una piel o un lugar y se re-adquieren otros. Algunos animales dejan de ser proveedores y se vuelven cuidadores, los nocturnos se encuentran repentinamente con los diurnos, y la vida sigue su curso.

Obsidiana, cobre
80 x 150 x 3 cm
31.5 x 59 x 1.1 in